El contrato de Etileno XXI, obra de Felipe Calderón

09/08/2020 - 18:00

Redacción, MX Político.- Primero como secretario de Energía, en 2003, y luego como presidente, en 2007, Felipe Calderón ideó el contrato Etileno XXI para favorecer a Marcelo Odebrecht, con lo que sangró al Estado con miles de millones de pesos, permitió al empresario establecer una plataforma fraudulenta para mover millones de dólares a diversos países y le endosó a Enrique Peña Nieto la tarea de facilitarle al brasileño la ingeniería financiera… Un contrato de alcance transexenal.

 

Esto se desprende de documentos en poder de la Fiscalía General de la República (FGR) y que forman parte del expediente abierto desde 2017 por la trama de sobornos de Odebrecht que involucra al exdirector general de Pemex Emilio Lozoya Austin.

 

En los papeles en poder de la FGR, entre éstos declaraciones de testigos, documentos internos de Pemex e incluso de Idesa –la empresa asociada con Braskem, filial de Odebrecht que tiene el contrato de Etileno XXI–, se establece que fueron directamente la presidencia de Felipe Calderón y Martin Werner, subsecretario de Hacienda del sexenio de Ernesto Zedillo, los que afinaron la fórmula del etano y modificaron el contrato para que la trasnacional brasileña tuviera ganancias de 30% por un plazo de 20 años.

 

“Presidencia, Sener, SHCP y Pemex se reunieron para proponer el descuento máximo aceptable para el gobierno federal. Esta reunión fue de carácter oficial”, se indica en la página 14 de uno de los documentos de Idesa.

 

Además Arturo Arreguí García, uno de los firmantes del contrato de Etileno XXI por parte de Pemex, testificó ante la FGR: “A solicitud de la Oficina de la Presidencia se llevaban a cabo reuniones para informar del avance del proceso subasta… La Oficina de la Presidencia invitaba a Pemex, Sener, a los representantes de Hacienda, a los asesores financieros y técnicos a informar periódicamente de los avances del proceso, sin recordar quién era la persona que coordinaba dichas reuniones.

 

“La necesidad de celebrar este contrato surge aproximadamente en el año 2008, en la Presidencia de la República durante el sexenio del presidente Felipe Calderón”, declaró a su vez Ricardo Arenas Briones, otro de los firmantes del contrato por la petrolera, cuyo testimonio publicó el pasado jueves 6 la periodista María Idalia Gómez en el diario Eje Central.

 

El expediente sobre los sobornos de Odebrecht, en la parte mexicana, cuenta con todos los documentos relativos al contrato Etileno XXI. También incluye movimientos bancarios realizados por la empresa brasileña desde México a 18 países, aún antes de entrar en operación; éstos fueron entregados por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) que encabeza Santiago Nieto y podrían sumar un cuarto delito a dicha trama: defraudación fiscal.

 

Calderón en la mira

 

Durante el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012) se formuló, modificó y aprobó el contrato de venta de etano a la brasileña Braskem, la redituable filial de Odebrecht.

 

En el proceso contra Emilio Lozoya Austin hasta ahora se ha abordado la venta de Agronitrogenados y los presuntos sobornos que el exfuncionario habría recibido por esa operación y por haber facilitado a Odebrecht contratos en la petrolera. Etileno XXI aún no se ha ventilado, al menos no públicamente.

 

Etileno XXI resultó de la asociación de la mexicana Idesa y Braskem, filial de Odebrecht, para concursar en la “subasta” que realizó Pemex para abastecer de 66 mil barriles diarios de etano a cambio de que la ganadora construyera una planta de etileno, la cual elaboraría el propileno, materia prima base con la que se elaboran plásticos, resinas y un sinfín de artículos de uso cotidiano.

 

El contrato se firmó el 19 de febrero de 2010 entre Pemex Gas y Petroquímica Básica e Idesa y Braskem.

 

En uno de los documentos internos de Idesa, ésta es prolija en datos que apuntan directamente a Felipe Calderón como promotor, impulsor y principal interesado en que se realizara ese contrato de venta de gas etano.

 

Diseñado para el saqueo

 

Fechado el 8 de febrero de 2008, el documento informativo en poder de la FGR establece que el contrato tendrá 15 años de vigencia, con la posibilidad de extenderlo cinco años y por una sola ocasión: en suma, podrían ser 20 años de venta de etano, del cual se entregarían 33 mil barriles diarios.

 

La fórmula para fijar el precio de venta de ese hidrocarburo es sencilla y no incluye descuentos para Pemex porque la propia petrolera alegó que en México éste es 29% más barato que en otros países.

 

Luego del fracaso del proyecto Fénix, la Presidencia de la República decidió que un agente financiero elaborara un nuevo contrato, que sí consideró un descuento. El agente encargado fue la correduría Goldman Sachs, encabezada por Martín Werner, quien fue subsecretario de Hacienda en el gobierno de Ernesto Zedillo.

 

El contrato se modificó en julio de 2008. Se extendió su vigencia a 20 años con tres periodos más de cinco años (es decir, un total de 35 años), se dobló la venta de 33 mil a 66 mil barriles diarios de etano y, en especial, se modificó la fórmula para obtener el precio del etano. En el documento sólo aparece la letra “y”, que significa descuento, pero no se establece de cuánto es.

 

Los documentos internos de Pemex establecen que en octubre de 2008 y marzo de 2009 la Presidencia de la República intervino para hacer cambios a la convocatoria de la subasta. Primero ajustó los tiempos de presentación de propuestas y para dar el fallo final, lo que ocurrió luego de que todos los aspirantes fueron declinando. Al final sólo quedaron Idesa y Braskem, que se unieron y firmaron el contrato de venta de etano por 20 años, el cual se amplió 15 más en febrero de 2010.

 

Las condiciones que impuso Odebrecht quedaron plasmadas en el contrato. Pidió, por ejemplo, que el gobierno mexicano incrementara las tarifas de importación de polietileno hasta alcanzar unas “similares a las de Estados Unidos, actualmente de 6.5%”, como se indica en la página 4.

 

Aunque el contrato se firmó en febrero de 2010, fue en marzo de 2016 cuando empezó a funcionar la planta de Etileno XXI para cumplirlo. El primer día de ese año el entonces presidente Peña Nieto había firmado un decreto para fijar un impuesto de 5% a las importaciones de polietileno.

 

Antes, en julio de 2008, la administración de Calderón le ofreció a Odebrecht dos créditos para construir la planta de etileno; uno por 280 millones de dólares, de Nafin, y otro por 120 millones de dólares, de Bancomext. Al tipo del cambio de entonces (13 pesos por dólar), ambos préstamos sumaron 5 mil 200 millones de pesos.

 

Lo extraño –por lo que la UIF entregó los movimientos financieros de Braskem y Etileno XXI a la FGR– es que la planta empezó a operar en marzo de 2016 pero desde 2013 realizó movimientos millonarios en pesos y dólares a por lo menos 19 países.

 

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