Aurelio Nuño estaría detrás de las malas decisiones de EPN

Nuño convenció a Peña Nieto de que el jefe del Ejecutivo tenía que recuperar todo el poder

Por Vanessa Solis 

Ciudad de México.- Tras 12 años de ausencia en el poder, Enrique Peña Nieto llegó a Los Pinos queriendo recuperar la conducción presidencial, sin embargo sólo provocó la pérdida del poder y de todos los engranajes del sistema político mexicano. 

De acuerdo con un artículo de Eje Central, quien estaría detrás de la ruptura con las élites fue Aurelio Nuño, excoordinador de la campaña presidencial de José Antonio Meade. 

Nuño convenció a Peña Nieto de que el jefe del Ejecutivo tenía que recuperar todo el poder, que no era indivisible, y que la única forma de hacerlo era el enfrentamiento directo. 

“Este planteamiento rompía con toda una visión del control gubernamental. Un gobierno poderoso sólo podía ejercerse construyendo acuerdos. Así se había hecho desde la época posrevolucionaria y hasta antes de la llegada de los panistas a Los Pinos. La Presidencia mexicana era débil, institucionalmente hablando, pero poderosa en función del poder metaconstitucional que imprimía el jefe del Ejecutivo” se lee en la publicación del pasado 28 de Junio.

En gobiernos anteriores antes de implementar una medida económica, o de cualquier otra índole, que causara malestar en el sector, se reunía el secretario de dicha dependencia con los empresarios para pedir su apoyo y se llegaba a un consenso. 

En el actual sexenio que está por terminar, las cosas no fueron así, las decisiones se tomaban sin consultar a nadie. 

Carlos Ramírez, el columnista político más importante del actual gobierno, señaló a Eje Central que el error de Peña Nieto, radicó en suponer que podía ejercer el autoritarismo al que estaba acostumbrado y que funcionaría el modelo presidencialista que ejerció en 1920 Álvaro Obregón. La realidad es que por parte del presidente hubo “un maltrato, un desdén y el cierre de los espacios de negociación. No obstante que, todo presidente de la República en el viejo sistema político priista era producto de la negociación con sectores de interés no de la imposición autoritaria”.

“Peña actúa de una manera muy autocrática de decir ‘pues yo soy el poder’, es el viejo modelo de Luis XIV que han seguido los presidentes en México de ‘el Estado soy, el poder soy yo, el gobierno soy yo, la república soy yo, el proyecto de Nación soy yo’. Todo esto es consecuencia del estilo personal de gobernar de Peña Nieto”, agregó Ramírez.

La razón de que la administración de Peña Nieto pasó del Mexican Moment a bajos niveles de popularidad se debe, más que al resultado de un estilo personal de gobernar, a que actualmente se vive un fin de ciclo neoliberalismo, argumenta Porfirio Muñoz Ledo. El priista aumentó la dependencia del país, la desigualdad, la inseguridad y al mismo tiempo disminuyó el ingreso de los trabajadores, razones suficientes, dice para que nazca el hartazgo.

La primera ruptura con empresarios 

En el primer año de gobierno se registró uno de los choques más fuertes de su gestión. Peña Nieto aprobó modificar la relación que se había tenido con ellos, que tuvieron un gran acceso al despacho presidencial, y Nuño fue el encargado de aplicarla. 

El punto de quiebre fue con Claudio X. González Laporte, quien en ese momento era presidente del Consejo Mexicano de Negocios y consejero de Televisa, que vio a Nuño en su despacho, en un edificio inteligente junto a la casa “Lázaro Cárdenas”, donde está la oficina del presidente. Le advirtió el entonces jefe de la oficina, que la relación con los empresarios iba a cambiar, y que ellos “ya no iban a cogobernar”.

El exsecretario de educación, tenía la convicción que los anteriores presidentes habían sido débiles con los empresarios, quienes se habían “excedido” en sus pretensiones. Con la llegada de Peña Nieto a la Presidencia, sostenía, eso ya no volvería a ocurrir.

“Al enfrentamiento con la clase empresarial mexicana lo acompañó un alejamiento. Uno que llamó mucho la atención fue con uno de los líderes del Grupo de los 10 de Monterrey, a quien mostró su desdén al no recibirlo durante más de un año en que le pidió una cita. Otro, Carlos Slim, ante lo que sintió como una serie de acciones —incluida la reforma de telecomunicaciones y argumentos técnicamente débiles para ignorarlo en licitaciones carreteras que se adjudicaron a empresarios cercanos a Peña Nieto—, optó por pasar largas temporadas fuera de México, en donde aceleró sus inversiones. “Si no quieren que el ingeniero invierta en México, invertirá en el extranjero”, dijo en su momento uno de sus más cercanos colaboradores” continua la publicación del medio digital.

Pero no solo fue la ruptura con el sector empresarial, también lo fue con las iglesias, los sectores populares, partidos políticos y distorsionar la relación con los sindicatos. De la sociedad civil se apartó, primero a través de la falta de estrategia para pacificar el país y después cerrarse al diálogo. Muchos de estos sectores comenzaron su confrontación con el grupo de Peña, utilizando como herramienta las denuncias de casos de corrupción, y así lograron exponenciarlos.

Las reformas 

Tras tomar protesta como Presidente, Peña Nieto firmo el llamado Pacto por México con las principales cúpulas partidistas y económicas del país, lo que fue considerado entonces la gran victoria Peña Nieto, porque construía una agenda política nacional que le permitiría PRI empujar las reformas estructurales que se había planteado.

La intención de aprobar las reformas educativas, y sobre todo, la energética hicieron que la alianza se fracturara. El PRD se sintió traicionado, cuenta a Eje Central Vladimir Aguilar, secretario de Operación Electoral del CEN del PRD y dirigente por cuatro años de la corriente Foro Nuevo Sol.

El costo que representó la aprobación de las reformas estructurales que aprobó el Congreso, no sólo lo pagó el presidente, también internamente los partidos se debilitaron.

Aquí puedes revisar la publicación original. 

vsv

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