Quisicosas: Gabinetes adelantados / En la opinión de Marcos Marín Amezcua

Por Marcos Marín Amezcua

 

A mí no deja de sorprenderme la intolerancia de los anayistas. Insultantes a quien no sigue a su candidato, me he topado en esta campaña a más agresivos que defensores de una candidatura que no cuaja. Ya no digo defensores que expongan elocuentemente con claridad las palabras de un candidato sin insultar al que no piensa como ellos; que entre varias carencias, tal candidato tiene la vena social que brilla por ausencia. Mucho número y mucho hablar francés, pero del pueblo, ni sus luces. En un país con la mitad de la población en la pobreza, resulta grave las omisiones del panismo en su frente y de los anayistas en lo particular. Hay tiempo para que cambien, pero ya se ve complicado hacerlo

 

Entre todos ellos no consiguen decirnos a quienes ponderamos nuestro voto, porqué es el mejor. Decirnos que es joven y que con el frente al frente, es no incidir en lo verdaderamente importante. Por eso repunta de manera tan lenta y porque no puede criticar todo lo apoyado, se estanca. Si Meade y Anaya lo hicieran con valentía, ampliarían su base de votantes. El razonamiento de los anayistas de derecha que conozco, ante una candidatura floja es “que no gane López”, pero no son capaces de explicarnos la supuesta mejor opción de Anaya. Eso obedece en gran medida a que no es una buena opción. ¿Sabe qué me han dicho?: “no, que no llegue López Obrador”. Por eso, entonces dime qué ofrece Anaya. La respuesta es que es joven. Acabáramos.

 

Una excontacto en el feis me increpó, diciendo: “¿vas a votar por López que acoge al corrupto PRI?” le respondí: “si te refieres a no votar por el honesto PRI que soporta a Meade, sí”. Como puede adivinar el lector, la susodicha no pudo articular mejor un discurso, sea o no priista. Que esos van peor para defender al propio.

 

Sin cargos previos de elección popular directa, sin grandes responsabilidades nacionales de contacto con la ciudadanía, cosa pedida a los candidatos en las últimas tres elecciones, con Anaya retrocedemos y Anaya lo tiene complicado para ganar. Sostener su eterna sonrisa ayuda de poco, pero dejaré que los anayistas sigan en su nube. Allá ellos.

 

Mientras sabemos los resultados del 1 de julio, se le atravesó a Anaya la pregunta de si daría conocer a su gabinete con antelación. Escurridizo, se negó. La oposición a López ha criticado acremente su propuesta de gabinete, pero no es capaz de mejorar la oferta, con valentía, exponiéndola antes de las elecciones. Se le pide un esbozo. Nada más. Meade tiene gente y López ya va adelante y ha hecho el esfuerzo de conseguirla. Se sospecha que el frente anayista carece de los suficientes elementos a mostrar. ¿Otra vez una improvisación como la de Fox? ¿otra vez un gabinete de impresentables quemados como el que nos recetó Peña, que no tenía uno decoroso? Equivocándose poniendo a Meade en Exteriores. Este país ya no está ni para extender cheques en blanco ni para jugárnosla. No es tenerle fe al candidato, como dice el PRI; ni apelar al buenondismo de Anaya. Se necesitan soluciones que acompañan al nombre del candidato. Las tienes o no las tienes. Los ciudadanos merecen saber con quién llega.

 

Es muy equivocado decir “primero el candidato y ya veremos”. No. Porque esa fórmula no nos ha resultado. Menuda sorpresa acabamos llevándonos en el pasado. Entonces sugerir un gabinete y así a manera de sugerencia, es importante, porque refleja tres cosas: con quién llegas, no recibir un cheque en blanco y tu capacidad de visión ante los problemas a atender. Claro: se puede repudiar a los impresentables. Ya con la experiencia peñista de aguantarlos, tuvimos suficiente para malos resultados en la entrega de cuentas. E implica conocer mejor un proyecto político, no tonterías.  Sí, sí es importante, sí es trascendente saberlo. Si Anaya revelara su gabinete, obligaría  a Meade a verse comprometido a hacerlo, bajo el escrutinio de la Nación.

 

Y sí, también reflejaría si el Frente de Anaya está cohesionado o como se sospecha, cada loco con su tema. Si de verdad la agenda que le dio vida es consistente, se reflejaría en los nombres y además, mostraría la capacidad de encontrar a los indicados. Es muy absurdo e insostenible decir que no, que de momento lo que importa es el candidato a secas. No es así, si de verdad queremos una mejor democracia y superar lo elemental –porque además urge superarlo– y entonces no se venga a decir que el candidato solo necesita a sus votantes. Un Frente obliga a ser más preciso.  La verdad que sí.

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