¿No calumnien? AMLO y Elba Esther, más que una coincidencia / En la opinión de Alan Adame

Por Alan Adame

 

En 2006, López Obrador declaró públicamente que Elba Esther era parte de la “mafia del poder” y que había mostrado interés en pactar con él, ya en este 2018 esa opinión se transformó. Hace unos meses, a pregunta expresa de reporteros sobre una posible alianza entre ambos, López Obrador sólo atinó a responder “no calumnien”, más tarde señaló “No haré leña del árbol caído, la prisión domiciliaria a Elba, simplemente es su derecho… Ya está retirada y en situación delicada”.  

 

La realidad contradice a AMLO, Elba Esther prácticamente nunca estuvo retirada. La PGR en febrero de 2018, advirtió que su prisión domiciliaria le permitía operar desde su casa, casi con total libertad haciendo de ésta una “oficina de despacho”; el día 14 de febrero, un juez determinó prohibirle establecer comunicación vía telefónica o electrónica con personas no autorizadas judicialmente y se le restringieron las visitas que de forma abierta recibía.

 

Es innegable que su influencia política prevaleció durante los últimos 5 años. En 2017 participó en la elección para gobernador en el Estado de México, de manera indirecta su presencia y respaldo lo tuvieron Delfina Gómez y Morena a través de Rafael Ochoa quien fue Secretario General del SNTE hasta 2011 y es uno de sus 3 incondicionales. En el reciente proceso electoral, el vínculo con Morena lo estableció el yerno de Elba Esther, José Fernando González Sánchez, quien en enero de 2018 asistió a eventos de López Obrador en los que manifestó su apoyo. Su rol político fue creciendo tras el fallecimiento de Mónica Arreola, hija menor de la exlíder sindical; Fernando ha tenido una carrera meteórica, pues pasó en pocos años de ser maestro rural a convertirse en 2006 en subsecretario de Educación Básica fundamentalmente por los acuerdos con el gobierno del expresidente Calderón.

 

El caso más claro de respaldo de Elba Esther a AMLO fue la suma de René Fujiwara Montelongo a la campaña del tabasqueño, René es nieto de Gordillo, presidió la estructura de jóvenes del Partido Nueva Alianza y a los 28 años fue diputado federal plurinominal. En los primeros meses de este 2018, él recriminó la construcción de una coalición de su partido con el PRI y el Partido Verde para apoyar a José Antonio Meade e  hizo un llamado a los militantes de Nueva Alianza y a los integrantes de Alianza Joven para unirse al proyecto del entonces precandidato presidencial de Morena. Dijo entonces "Ayudemos a escribir el siguiente capítulo de nuestra historia nacional".

 

Por todo ello, habrá que preguntarle al hoy Presidente electo si realmente fueron una “calumnia” los cuestionamientos de buena parte de la sociedad y de periodistas ante un posible pacto con “la maestra”. También habrá que preguntarle si es una mera “coincidencia” o una jugada maestra la exoneración de Elba Esther de los delitos de delincuencia organizada y lavado de dinero en este momento específico.

 

Si bien el sobreseimiento del caso legal recae estrictamente en el Poder Judicial y se da por una supuesta falta de pruebas en su contra que la PGR no pudo demostrar (Aunque a los ojos de la sociedad es inexplicable que una maestra con un salario de 80 mil pesos haya podido disponer con total libertad de cuentas bancarias cercanas a los 2 mil millones de pesos de recursos aportados por agremiados y que esos recursos se destinaran para el pago de viajes, bolsas o artículos de lujo), no deja de resultar sospechoso que su resolución se dé justo en el momento en que el Presidente en turno (y que anunció su detención con bombo y platillo) está por terminar su gestión, que acarrea una bajísima aprobación y al que la ineficiencia de la PGR en este caso no le representa una merma política mayor. Pero que sí podría resultar políticamente costosa al futuro presidente de darse una vez que tome protesta en el cargo.

 

Insisto, aunque la determinación corrió a cargo del Poder Judicial, vivimos en un país en el que lamentablemente las instituciones permanecen siendo débiles y muchas veces no resisten a la presión de personajes ajenos a ellas. Los seguidores fieles de AMLO señalan que él aún no es presidente y que, por lo tanto, no se trata de ningún “pago de favor”; pero es claro que ya toma decisiones, incluso participan sus representantes en las mesas de la renegociación del TLCAN o se suspendieron licitaciones para el Aeropuerto por no ser de su agrado. Este caso podría retratar en mucho la realidad que vivimos como un país en el que todo pasa para que no pase nada, se puede transitar de integrante de la “mafia del poder” a aliado al que se le pueda etiquetar de “perseguido político”, se pueden malversar recursos de sindicatos y al poco tiempo quedar impune, se puede prometer para ganar y en pocas semanas retractarse.  ¿Habrá sido coincidencia que el mismo día en que a AMLO le entregaron la constancia de mayoría, a Elba Esther le notificaron su absolución?

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Alan Adame Pinacho es Licenciado en Ciencia Política por el ITAM. Desde 2012 se desempeña como Secretario Técnico de la Comisión de Relaciones Exteriores América Latina y el Caribe del Senado de la República. Cuenta con estudios sobre Comunicación Política por la George Washington University, ha sido colaborador invitado en medios de comunicación y ganador el Concurso Acciones para el Crecimiento organizado por el ITAM y el Periódico El Economista. Twitter: @alan_adame Facebook: alanadame1

 

Las opiniones emitidas en esta columna son responsabilidad de quien la escribe y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.

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