25/02/2020 - 11:00


● Muchos son los Secretos Encerados en el Palacio
● Primero Apoyo Revolucionario y Después Desencanto
● Los Gobernantes, con sus Acciones, se van Marchitado
● La Profunda Decepción que se Cierne Actualmente

Redacción MX Político.- Miroslava Breach era como muchas mujeres periodistas de México: empática, lista, entrona, afable y solidaria. Asumía defensas sociales con un amplio sentido de justicia y, en alguna época de su vida, creyó en el cambio democrático que representaba Javier Corral Jurado.

Sin tener mucha edad para caer en la generación que representaba la “vieja guardia” del periodismo, Miroslava formaba parte de los periodistas de la etapa de transición: conocía el viejo estilo y se codeaba con el nuevo modelo de información que basa su forma de trabajo en la tecnología y nuevos patrones sociales.

Así como ella, en México, hay muchas mujeres periodistas que le han dado forma y renombre a la profesión. Son ejemplo de entrega y dedicación, a veces a costa de sacrificar sus familias y hasta sus relaciones matrimoniales, es admirable, porque una parte no hacen del periodismo una profesión, sino un apostolado.

Saben medir la circunstancia de cada acto.

Su modelo solidario se centra en la amistad que brindan a grupos sociales que no tienen voz y se extiende a compañeras y compañeros de trabajo a quienes hacen sus hermanos.

Ese grupo de periodistas rechaza a una gran parte del sector político mexicano porque lo saben medir muy bien. Detectan a distancia la zalamería, a los corruptos y a los demagogos, que se convierten en un vomitivo desde el primer contacto.

Otorgan su confianza a políticos progresistas, algunos de ellos disfrazados de hombres de izquierda que enarbolan la lucha por un urgente cambio en el país.

Los periodistas se suman por un genuino deseo de cambio, por erradicar dictaduras, trampas, corrupción, demagogia. Ese deseo de reivindicación social brota por las venas de los periodistas, por un real objetivo de fortalecer y transformar el país donde viven.

La mayoría de los periodistas, en alguna época de nuestra actividad, caemos en esa posición. Es el factor de cambio el que nos mueve a apoyar las corrientes que se levantan contra los gobiernos corruptos y malnacidos.

Ignoramos que el poder es el poder y cuando los “revolucionarios”, los “ches Guevara”, los adoradores del “socialismo cubano” y de “Castro” llegan al poder, viene la desilusión.

Así nos sucedió en Chihuahua con Francisco Barrio Terrazas y ahora con Javier Corral Jurado; ninguno sostuvo su posición purista y, metidos en la vida política, marchitaron el reflejo de aquel cambio que todos deseábamos para el Estado de Chihuahua.

Barrio Terrazas deambula ahora por las calles de Juárez, ya viejo y solo, sin grupo político, ni quién le crea, porque fue exactamente contrario a lo que predicó antes de llegar al poder. Le salió lo que era por dentro, ahora lleva el mote de falso redentor social, es el Teudas de la Biblia, que encontró en el sector público la forma de sobrevivir a su futuro, sin preocuparse por la economía, alejado de la política. Se ubicó donde la historia lo puso.

Lo mismo sucede y sucederá con Javier Corral Jurado. Una profunda desilusión se cierne sobre su vida y su actividad administrativa. En lo político es bipolar, afectado por un difícil pasado que no logra superar. Intenta, en los entresijos de la vida pública, imitar un poco de Francisco Villarreal, el exalcalde millonario de Ciudad Juárez, y otro poco de Francisco Barrio. Ya dejó de creerse emisario del mensaje de Manuel Gómez Morín.

Por eso el caso Miroslava, el juicio que se ha iniciado para aclarar lo que ocurrió antes, durante y después de su ejecución por parte del crimen organizado, está trayendo tantos problemas al gobernador de Chihuahua.

Hay muchos secretos encerrados en los cajones del que gobierna en palacio. Hay mucho que perder de todo lo ganado social y políticamente por el gobernante panista. El Corral amigo de sacerdotes de izquierda, ilegalmente incrustados en su gobierno; el Corral que peleó al lado de ex candidato a gobernador, Jaime García Chávez, ahora enemigo acérrimo del gobernante; el Corral socialista que convive con las tribus intelectuales de Morena y todos los ideólogos que respiran marxismo en México; el Corral que se sentó a la mesa de Fidel Castro y dialogó horas con él en la Cuba de la dictadura… ese Corral está siendo desnudado por la mujer periodista que le prodigó su amistad y su confianza.

Para que quede más claro, Miroslava Breach, su recuerdo, su pluma fina, siguen escribiendo lo que falta de su historia; su verdad no fue todo lo que se publicó en las páginas del periódico La Jornada, justamente con la que firmó su sentencia de muerte.

Su verdad se levanta hoy para desnudar al gobierno de Javier Corral, pera exhibir a sus compinches, a sus protegidos que fueron mensajeros del narcotráfico. Su verdad está estremeciendo al mundo entero y muchos comunicadores sentimos, como nunca, que se debe de hacer justicia para honrar la sangre de una mujer que esperaba el cambio y, a cambio, recibió balas y traición de los que creyó aliados y amigos.


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