Guanajuato en el Centro de la Disputa entre Carteles / En opinión de Lilia Arellano

22/06/2020 - 19:21

EL CASTILLO


Redacción MX Político.- Para quienes apoyar a López Obrador va más allá del razonamiento, no tiene cabida la duda y mucho menos la crítica, el hecho de dejar libre a Ovidio Guzmán es un acto no solamente de congruencia sino de cambios radicales en el combate a la delincuencia, en los cuales se sitúa en un primer lugar preservar la vida de los ciudadanos, por lo tanto la orden dada tenía por objetivo impedir un fuego cruzado entre militares, policías, guardianes y bandidos en la cual se arrojara un saldo de hasta 200 muertos –no se sabe de donde salió la cifra-. 

A los dedicados a la aplicación de las leyes les resultó incomprensible esta decisión, más aún cuando se tienen acuerdos internacionales para la detención de los sujetos a quienes se les tiene considerados de alta peligrosidad, enemigos públicos. Si para los impartidores de justicia las extradiciones sin llevar a cabo los juicios primero en México, siguen siendo inaceptables, lo resuelto en torno al vástago de El Chapo, pone en duda todo lo que se dice en torno al combate a la delincuencia y particularmente a los narcotraficantes. 

Soldados y policías están ciertos de lo peligroso de su labor, pero también de lo imprescindible de cumplirla en estos momentos, por lo tanto no se dan por “salvados”, sino han caído en grandes interrogantes sobre la responsabilidad del Estado y su cumplimiento en lo referente a darle seguridad a la población, entendida esta en todo su significado. Si a lo anterior se suma el saludo a la señora Loera viuda de Guzmán, la detención de doña María Ortiz y su hija Juana Yépez, madre y hermana del líder del cártel Santa Rosa de Lima Antonio Yépez Ortiz, en efecto se rompe con todos los registros del pasado relacionados con los enfrentamientos y los vínculos entre el poder y la mafia.

Celaya y Salamanca han vivido horas de terror al desencadenarse una serie de ataques inclusive a establecimientos, se han incendiado vehículos y camiones, tienen bloqueadas varias carreteras de Guanajuato, centro de operaciones del cartel Santa Rosa de Lima. Los detenidos son 18 y lo decomisado durante el operativo realizado por la Sedena el sábado anterior, fueron dos millones de pesos en efectivo y un kilo de una sustancia que todavía no determinan si era realmente droga. A las dos mujeres integrantes de la familia de El Marro, se les acusa de ser operadoras financieras, imputación por la cual se enardeció el narco y lanzó videos en los cuales amenaza al gobierno con unirse a otros cárteles e impedir el avance del Cartel Jalisco Nueva Generación, en el cual se advierte la tendencia protectora de autoridades del presente. Por lo pronto el nombre de Nemesio Oceguera, líder del CJNG, ya estuvo presente en las mañaneras para negar su detención y muerte. De llevarse a cabo la unión de otros cárteles con el de El Marro, todavía le quedan muchos días sangrientos a los guanajuatenses.

Ojalá lo próximo a escuchar no sea en torno a culpar a gobierno estatal por ser panista, no se hagan referencias políticas las cuales sí resultarían ser politiquerías frente a una situación de crisis tan profunda como la producida por el coronavirus y la económica. Existe otra alerta lanzada para Tamaulipas, sin por ello dejar de ver la existente sobre Jalisco y Colima. Curiosamente se desatan enfrentamientos de esta naturaleza en las entidades bajo el mandato de los gobernadores señalados por hacer públicas denuncias y demandas a la federación no solamente referentes de la necesidad de revisar el pacto fiscal federal, sino de la entrega de recursos prometidos y nunca enviados para ser aplicados al sector salud en momentos en los cuales se está en un punto de alta peligrosidad por el número creciente de contagios y muerte a causa del COVID-19.

El escenario para los mexicanos no es nada tranquilizante. A las acciones de estos grupos se agregan los de otras delincuencias, los robos a transeúntes se han multiplicado a partir de la puesta en marcha de los semáforos en color naranja y son ahora más audaces. No se necesita ser rico para sufrir un secuestro, las cantidades solicitadas van de los 3 mil a los 10 mil pesos, sumas con posibilidades de ser extraídas en los cajeros automáticos por quien está privado de su libertad o la familia. Está en todo su esplendor el invisible virus y para quienes se agudiza la situación económica el futuro es de lo más incierto. Sólo queda estar ciertos de que hay un mañana.


 

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