A un Cuarto de la Cuarta “Transformación” / En opinión de Víctor Mondelo Sánchez

23/06/2020 - 13:10


NI PINTO NI COLORAO

Redacción MX Político.- Hemos rebasado ya, un cuarto del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, sí, una cuarta parte de la llamada “Cuarta Transformación”. Al cuarto menguante –en la fase lunar –del régimen de MORENA, se muestra un balance negativo nublando el desarrollo económico, la inversión nacional y extranjera detenida ante el salvaje golpe de timón del gobierno al garete, con una inseguridad desbordada; aparte del discurso monótono –culpando al pasado –divisorio –buscando gigantes en los molinos de viento, literal, pues el Peje no aguanta ver los generadores eólicos y como un fantoche del Quijote, les lanza su cegada critica, su panfleto cual esquelético rocinante a sus enemigos ficticios encerrados en tres letras: B, O y A.

El régimen de un endeble adoctrinamiento tempranero, que se gasta pero se impone, no se puede esperar ni un leve atisbo de flexibilidad al camino que ha elegido tomar nuestro presidente. Como ejemplo: la cancelación del aeropuerto en Texcoco causando la caída en los indicadores económicos, lo cual ha sido la dolorosa constante.

El Coronavirus: como anillo al dedo.

En el peor momento y escenario, provocado en todo el planeta por la pandemia del Covid-​19, el Peje presume en una de sus mañaneras que el desastre apocalíptico le viene como “anillo al dedo” para imponer su absurda dicotomía –o chaqueta mental –al intentar erigirse como el nuevo Benemérito de las Américas, en la lucha de liberales contra conservadores a mediados del siglo XIX ahora casi dos centurias después. A cualquier error que cometa él o los integrantes de su equipo, se encontrará en el trágico pasado nacional, la coartada perfecta para justificar sus nulos resultados.

Los efectos de la devastadora crisis, provocada por el mortal virus, calaran muy hondo en la economía mexicana, en el 2020 se pronostica una caída cercana al 7% del P.I.B. mayor que en cualquier otro país de Latinoamérica. Para el actual gobierno no hay medidas de bienestar económico con cálculos matemáticos, solo la felicidad del alma de los mexicanos que pretende ser medido mediante herramientas no estadísticas, tal vez con consultas ciudadanas hechas por chamanes entoloachados.

Los muertos por el Coronavirus, se cuentan por decenas de miles; los contagiados por cientos de miles en México; donde un subsecretario de salud ha acaparado todo el protagonismo. El azote de las esposas desesperadas por la falta amor, de las encerradas por la pandemia: el epidemiólogo Hugo López Gatell, donde su segundo apellido, por cierto, es “gatillo” en catalán. Ha tenido todos los reflectores para posicionarlo en un tablado sólido políticamente a pesar de los papelones en sus conferencias taciturnas.

El pico de la pandemia siempre se anuncia como la semana próxima. Los estimados de fallecimientos, empezaron con seis mil, jurando religiosamente que hasta ahí llegaría la pandemia, ahora cada semana, el indolente doctor Gatell, saca una cifra nueva (pueden ser treinta mil o setenta mil los muertos) mientras la cruel austeridad que ha implementado el gobierno federal han exhibido las carencias de un sistema de salud debilitado.

El poder al son del berrinche

Con golpes en la mesa, con obstinación infantil, AMLO pretende gobernar con resentimiento a la crítica, la cual señala como un complot de los conservadores desde su privilegiada tribuna, sus más sonoros proyectos los presume como niño con su trenecito el día de reyes. El Tren Maya, cruzará las últimas selvas vírgenes del florido sureste mexicano sin estudios de impacto ecológico, su aeropuerto en Santa Lucia se construye sobre joyas arqueológicas y el cementerio de mamuts más grande encontrado en el mundo.

Con la fallida imposición de la Guardia Nacional se ha optado por la militarización del país con la complicidad de las cámaras legislativas en una mayoría fiel al presidente, las mismas que pretenden darle el control y poder absoluto como lo repite en cada uno de sus unidimensionales sermones: llueve truene o relampaguee los caprichos van porque van, me canso ganso.

En el terreno energético, le han cerrado toda puerta al porvenir a las opciones limpias o modernas, y en un arranque Neanderthal, se pretende priorizar todo lo que sean energías fósiles, donde el huachicol sigue expandiendo sus redes como telarañas pues el pueblo, el tigre que presume orgulloso el mandatario, nunca ha sido ni tan bueno ni tan sabio.

La máscara de la terquedad, ha cobrado factura en la popularidad de Andrés Manuel, aunque muy a pesar de sus arranques como: su falta de medidas ante la pandemia, el saludo a la mamá del Chapo, o los escándalos de corrupción de su sequito (Manuel Bartlett, Ana Gabriela Guevara o Yeickol Polevnski, por nombrar algunos). A pesar de los pesares, el presidente sigue gozando de una aprobación suficiente y sólida.

Oposición dividida

A un cuarto de la cuarta –sin albur –la oposición a la 4T, aunque creciente en ciertos núcleos sociales y regiones, es nula y dividida en los partidos y movimientos políticos. El PRI se juega la vida literalmente en las elecciones intermedias del 2021, el PAN debilitado por el insurrecto expresidente Felipe Calderón podría sufrir un revés muy doloroso en estas vitales elecciones.

En un año se definirá el destino político de quince entidades federativas, las cuales actualmente en 8 gobierna el PRI, en 4 el PAN, en 1 un independiente (Nuevo León), en 1 el PRD (Michoacán) y en 1 estado Morena (Baja California). Algunas encuestas marcan a Movimiento de Regeneración Nacional como el triunfador en trece de los quince estados, solo Acción Nacional mantendría Querétaro, en caso de que el Revolucionario Institucional perdiera en Baja California, el color guinda, el granate como tsunami obtendría catorce gubernaturas.

Nubarrones en el caótico norte

Asombrosa, ha resultado la relación de López Obrador con su contraparte del vecino país al norte, Donald Trump, el gobierno de México ha sido increíblemente dócil, callado y sumiso ante todas las peticiones o tronadas de dedo del presidente estadunidense. La frontera sur se selló prácticamente a las caravanas de miles de migrantes centroamericanos que cada año cruzaban el país para llegar a la frontera con los Estados Unidos.

A la suerte del asno que tocó la flauta se logró el acuerdo comercial de América del Norte, el mentado T-​MEC, medalla que se cuelga el canciller Marcelo Ebrard. Sin embargo, la pandemia ha volteado las cosas que hasta hace pocos meses eran miel sobre hojuelas para el anfitrión de la Casa Blanca. Los descuidos ante el mortal virus del presidente –con exceso de naranja en su melanina –han abierto las puertas al demócrata Joe Biden, quien parece no estar muy convencido de tener al vecino del sur como una nación con claros tintes comunistas en su andar.

Esto, aparte de las tensiones que actualmente viven los Estados Unidos, con lo que llaman algunos, una nueva guerra civil tras los escandalosos crímenes de odio contra la comunidad afroamericana por parte de las fuerzas policiales, ponen un futuro incierto en las que han sido muy provechosas tanto las relaciones comerciales como de cooperación entre ambas naciones.

En concreto; tras poco más de año y medio en el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, vemos una nación empobrecida, fragmentada, olvidada; sin un proyecto claro ni ambicioso, sino más bien un regreso a los arcaicos presidencialismos, a nuevos caudillismos lacerantes, a un miope pasado como brazo ejecutor. Pero también una nación que se puede ver al espejo para aceptar sus deficiencias, para buscar nuevos liderazgos capaces de una nueva cohesión como nación, donde quepamos todos.


@vhmondelo

 

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