¡Su renacimiento! Presenta Roman Polanski nueva película J’accuse

El cineasta buscará narrar la historia de un juicio 

México/Redacción MX Político.- La mañana del 26 de septiembre de 1894, madame Bastian entregó disimuladamente, como era costumbre, el contenido de una papelera al comandante Joseph Henry. Bastian era la encargada de la limpieza de la embajada alemana en París, pero también una agente del servicio de espionaje francés. Y entre el contenido desechado de un despacho había encontrado una misiva que podía contener información fundamental.

Se trataba de un trozo de papel en la que un desconocido oficial francés se ofrecía para revelar secretos de Estado al agregado militar alemán en París. Así que cuando la treta llegó a oídos del jefe del gobierno, este convocó a sus ministros y formó un gabinete de crisis – ya de moda entonces-.

Una apresurada investigación concluyó que una docena de oficiales podía poseer información tan delicada. Pero solo uno cumplía, además, con otra característica conveniente para la cúpula nacionalista del Gobierno francés: el capitán Alfred Dreyfus era judío. Y eso le convertía en el chivo expiatorio perfecto.

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