"La luz y la fuerza", documental de los electricistas

La noche del 10 de octubre de 2009, Felipe Calderón publicó un decreto para desaparecer la empresa pública Luz y Fuerza del Centro

Columba Vertiz

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- Cinco años tardó la directora y guionista Alejandra Islas filmando la lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) para su documental La luz y la fuerza, seleccionado por la 12 edición del Festival de Cine de Roma, Italia. Cineasta del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM, la mundialmente galardonada relata cómo tras el decreto del expresidente Calderón de acabar con ese gremio, “los electricistas llevaron a cabo un movimiento de resistencia en el que además de sobrevivir, lograron mantener su organización y se reinventaron”.

La noche del 10 de octubre de 2009, Felipe Calderón publicó un decreto para desaparecer la empresa pública Luz y Fuerza del Centro (LyFC). Ese mismo día, más de 40 mil de sus trabajadores se quedaron en la calle. El gobierno les ofreció una liquidación, pero 16 mil 599 electricistas, junto con los jubilados, emprendieron “una ardua batalla” para recuperar su trabajo.

A partir de 2012, Alejandra Islas (quien ha recibido más de 15 premios y reconocimientos dentro y fuera de México por sus documentales El caso Molinet, El círculo eterno: Eisenstein en México; Muxes: Auténticas, intrépidas, buscadoras del peligro; Los demonios del Edén y El albergue) siguió con la cámara, junto con su equipo de producción, a los más de 16 mil empleados del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

Entonces surgió su filme de testimonios La luz y la fuerza, estrenado a nivel internacional el pasado 2 de este mes en el Festival de Cine de Roma, y el 31 de octubre del año en curso se proyectó a nivel nacional, a las19 horas, en el Monumento a la Revolución, ante alrededor de mil 500 personas.

El documental fue cofinanciado a través de la convocatoria del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) y Foprocine, siendo también  productora la directora, en colaboración con Ave de Paso Films. La luz y la fuerza retrata en 77 minutos la manera en que los electricistas “llevaron a cabo un movimiento de resistencia en el que además de sobrevivir, lograron mantener su organización y se reinventaron”, destaca Alejandra Islas.

La cineasta, egresada del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) y quien desde 2006 impulsa la difusión del documental iberoamericano a través del Festival de la Memoria en Morelos, tardó cinco años en crear dicho filme. Cuenta en entrevista cómo nació su interés por abordar la situación del SME, cuando en la pantalla grande de México no es común abordar las luchas de los trabajadores:

“Desde cuando estaba en el CUEC tenía curiosamente un grupo de estudio de historia del movimiento obrero en México, y habíamos varios interesados en el tópico. Ahí surgieron varios proyectos que finalmente no se realizaron, y uno de ellos era hacer un corto de ficción sobre el SME en 1916, cuando llevaron a cabo la primera huelga general que se hizo en México. Era para mí una asignatura pendiente. Cuando finalicé el documental El albergue (2012), en torno al padre Alejandro Solalinde y los migrantes, me encontré con que los electricistas llevaban tiempo organizando marchas, mítines, foros, caravanas y varias peticiones, en fin, e inmediatamente me llamó la atención.

“Aparte, hacia los años ochenta yo asistí a Julio Pliego, el documentalista que falleció hace 10 años, en proyectos, y él siempre estaba muy volcado a los temas sociales, por lo cual fue una influencia muy buena. Por otra parte, mi abuela fue sindicalista, no de Luz y Fuerza pero sí muy activa. Por eso me han preocupado los conflictos laborales.”

Islas manifiesta que LyFC “es sólo una pequeña punta del iceberg de todo lo que sucedió en estos últimos ocho años; más bien se debe publicar un libro o filmar una película como thriller político para contar todos los entretelones de esta historia, ya que muchos trabajadores se suicidaron, a otros los encarcelaron, y muchos que estaban a punto de jubilarse, no lo pudieron hacer, etcétera”.

Enseguida argumenta:

“Este documental, sin mayor pretensión, es para contar desde las voces de  ellos lo que los impulsó a permanecer en esa lucha, que es lo que a mí me llamaba mucho la atención porque, por ejemplo, en este momento soy profesora de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, llevo 18 años, y siempre pensé que mi trabajo era estable y que me jubilaría muy bien aquí, y ahora resulta que no, al menos eso parece en las entidades públicas. Se pregunta uno: ‘¿Qué haría si me quedo sin trabajo de un día a otro?’…como les pasó a los electricistas. Es muy difícil enfrentar esa crisis que ya es común a nivel global.”

“Por órdenes del presidente”

En el largometraje aparecen testimonios de alrededor de 90 trabajadores del SME. Varios de ellos relatan cómo llegaron a las instalaciones de LyFC policías y elementos del Ejército apuntándoles con sus armas, para sacarlos. Por ejemplo, uno de ellos narra:

“Amedrentándome con su arma, me decían: ‘Por órdenes del presidente, ¡ustedes ya chingaron a su madre!’.”

También en la cinta, Humberto Montes de Oca explica que “ese 10 de octubre, 27 mil personas de la policía federal y del Ejército tomaron 400 centros de trabajo de Luz y Fuerza del Centro, distribuidos en cinco estados, Ciudad de México, Morelos, Hidalgo, Michoacán y Estado de México”.

En la página de internet www.laluzylafuerzadocumental.org/ se lee en la parte de la historia del SME:

El 14 de diciembre de 1914 en la Ciudad de México –tomada por los ejércitos campesinos revolucionarios de Francisco Villa y Emiliano Zapata– se funda el SME. En 1936, protagonizó una huelga de diez días en la Ciudad de México, con la que lograron el más avanzado Contrato Colectivo de Trabajo de la época, conquistando derechos fundamentales como el servicio médico y la jubilación. Hacia 1938 los electricistas figuraron entre los principales promotores de la expropiación petrolera. A finales de la década de 1950, el sindicato desplegó una campaña política popular que culminó con la Nacionalización de la Industria Eléctrica el 27 de septiembre de 1960.

A partir de 1980, fue uno de los principales opositores al neoliberalismo, manteniendo desde entonces su postura contra las privatizaciones y la pérdida de los derechos laborales; durante los gobiernos de Ernesto Zedillo y Vicente Fox, el SME constituyó frentes populares opositores a la privatización de la energía eléctrica. Está fue una de las razones por las que en 2009 Felipe Calderón Hinojosa decretó la extinción de LyFC.

FOTO: MOISÉS PABLO /CUARTOSCURO.COM

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