El abuso en el ámbito musical y la fortuna de ser hombre

La misma combinación de golpes que hizo de Luismi una figura fuerte y admirable, mató a Amy Winehouse, Whitney Houston y Nina Simone

Por Vanessa Solis 

Ciudad de México.- Tras el éxito de Luis Miguel. La serie de Netflix, salió a relucir los abusos que muchos padres, parejas y manager han cometido sobre los cantantes o artistas

De acuerdo con un artículo publicado por Cultura Colectiva News, la figura del padre en esta trama de lágrimas dominical no es nueva. Ya Shakespeare construyó toda una genealogía de daddy issues bastante abultada, desde Baptista en La fierecilla domada, un tirano que obligó a sus hijas a vivir el amor como a él le pareció correcto, hasta Titus Andrónicus, el gran general romano cuya tragedia arrasó con todos sus hijos.

En la ya famosa serie podemos ver la tragedia paternal, donde el papá de Micky lo explotó, lo drogó, lo aisló de su familia y hasta lo obligó a "convertirse en hombre" para que el negocio no se terminara. Y Micky sobrevivió. ¿Por qué? ¿Porque es hombre? Podría pensarse que sí, y elementos para afirmarlo sobran.

De acuerdo con el medio digital, la masculinidad tóxica y la paternidad desobligada tienen en los malos chistes y en las risas cínicas y solapadoras a sus mejores aliados. Basta con entrar a cualquier red social o tener una plática de café para notar que el maltrato y las ausencias son normalizadas por la mayoría, y en este caso eso se traslada al "precio de la fama".

Una de las cuestiones es ¿el showbiz es apto para las mujeres? Aquí la cuestión cabe por tres casos emblemáticos de mujeres a las que la misma combinación de golpes que hizo de Luismi una figura fuerte y admirable, las mató. Amy Winehouse, Whitney Houston y Nina Simone.

La primera sufrió abandono, explotación y omisión por parte de Mitch Winehouse, su padre, éste la obligó a presentarse a conciertos completamente drogada o con cuadros de depresión para no perder dinero, por ejemplo, pero a diferencia de muchos, ni en los medios ni en ningún otro espacio de opinión pública se le cuestionó a él, sino "se le juzgó a ella por ser 'adicta', 'borracha', 'vulgar'", dice en entrevista para Cultura Colectiva News, el crítico de cine y académico, Alonso Díaz de la Vega.

En un proceso bastante similar, las otras dos cantantes no corrieron con distinta suerte a la de Amy, también fueron sobreexplotadas y maltratadas por sus padres y parejas (hombres) hasta la muerte. Lamentablemente ejemplos de ese tipo sobran, pero este espacio no se trata de una promoción misandra, sino de poner sobre la mesa un notorio desbalance de juicios socioculturales.

De igual forma se cuestionó si, en términos de personaje, el Luismi de Diego Boneta habría tenido una buena adaptación como personaje femenino, Díaz de la Vega responde puntual: "No. Sería mucho peor, probablemente. Me inquieta que #MeToo no ha tocado la industria musical porque, para mí, significa que se trata de un espacio todavía más misógino que el del cine. Uno casi nunca oye de productoras de discos, ingenieras, guitarristas, etcétera. Ahí las mujeres cantan, a veces rapean y no mucho más", dice.

Pero la pregunta para el caso tiene que ser más específica para no dejar espacio a prejuicios, ¿crees que ese personaje hubiera salido airoso, sin vulnerabilidades sociales terribles, en caso de haber sido una Luisa con las mismas condiciones? Alonso ahonda, "creo que más allá de un personaje de ficción, un personaje real femenino habría sido mucho más vulnerable y vulnerado". El caso de Yuri (la cantante mexicana) es emblemático porque "Cristo tiene que venir a salvar a las mujeres malas, mientras que los hombres salen siempre bien librados. Morrison, Jackson, Cobain. Quizá la única que ha alcanzado un estatus similar es Janis Joplin".

Lo que apunta Díaz de la Vega es trascendental desde otras aristas, como el autoempoderamiento, pues acá el Sol de México también le entra duro al chupirul y las prostitutas, en un capítulo casi mata a una fan y tiene una hija abandonada —ocultada por muchos años—, etcétera. Para Luis Miguel no existe la búsqueda de redención forzada para tener una familia respetable, él no tuvo ni tendrá que excusarse: fui promiscua pero ahora creo en Dios. A diferencia de muchas mujeres en la industria del espectáculo cuyas carreras han terminado por coquetear con conductas no permitidas para ellas.

Al final, no se trata de aguarle una buena historia de ficción a nadie cada domingo, sino de entender la condición irrefutable que le proveemos a nuestros personajes favoritos (víctimas o villanos), de cómo hacemos de estos promotores de conductas nuestros libros y maestros, pero sobre todo: de cómo nos hace falta, siempre y en todos lados, el feminismo.

vsv
 

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