Pistas de la construcción de la precariedad del agua en Ecatepec/ En la opinión de Hugo Hernández Gamboa

Por Hugo Hernández Gamboa

Según Pierre Bourdieu hacer que la gente espere, retrasando sin destruir la esperanza y sin decepcionar totalmente, se convierte en una relación clara de subordinación y dominio, en una relación de poder. En el mismo sentido el sociólogo Javier Auyero señala que la espera de manera recurrente, es una lección del Estado hacia los pobres urbanos quienes reciben sutiles lecciones de subordinación política.  

En este sentido, mucho de lo que pasa en el municipio de Ecatepec, en el Estado de México, con respecto a las problemáticas hídricas, está relacionada con la carencia de agua parece ser no solo a causa de la geografía, de la historia, del medio ambiente, o el crecimiento demográfico o el resultado de ser un territorio periférico. En Ecatepec las suspicacias por la precariedad del líquido surgen, según los ciudadanos, de una relación de subordinación y dominio en dos principales sentidos: los usos económicos y los usos políticos del agua.

Con respecto a los usos económicos, es por demás interesante observar como “fortuitamente” en tiempos de fiestas; días festivos, puentes vacacionales o fines de semana largos, la carencia del recurso se acentúa, y a su vez la espera para recibir el recurso y la venta del agua por medio de pipas aumenta considerablemente. 

Las principales causas argumentadas por las autoridades son fugas o cortes “programados” a la red hídrica. Sin embargo, la suspicacia de la población argumenta que con la llegada de dichas épocas es momento de: o “dar su calaverita”, o “su sábado de gloria”, o “completar el aguinaldo”, o “cooperar para la cena” de los funcionarios o piperos encargados del abasto. Además de esperar el turno en la fila para la dotación correspondiente. 

Y hay más, quienes también “hacen su agosto” con el desabasto hídrico son los poseedores de concesiones para el abastecimiento del líquido por medio de camiones-cisterna, es decir, los propietarios de pipas que adquieren permisos para tener la posibilidad de obtener agua en las garzas de los pozos públicos, y después revender el líquido. Pagando a ellos la población no tiene necesidad de esperar.

Lo contrario ocurre en tiempos de campañas electorales, tiempo en el que no es necesario esperar. En las pasadas elecciones locales de 2017, vecinos de la colonia CROC de Aragón y Fuentes de Aragón señalaban que la carencia del recurso había terminado, el abastecimiento llegaba por la red y también se abastecían con pipas. Los programas de distribución de agua en forma gratuita mediante los camiones-cisterna estaban funcionando, no había que hacer cola, la problemática había dejado de serlo.

Sin embargo, el abastecimiento hídrico con fines políticos en tiempos electorales es un acto pasajero, en el cual se negocia el voto y donde el agua es el recurso que está en el centro de esa negociación.

El abastecimiento por medio de pipas no es propiamente formal, según lo percibido en las entrevistas a los vecinos, dicha forma de distribución ha provocado toda una estructura en donde las instituciones dejan de controlar el servicio, y que va más allá de una clásica relación clientelar. Donde podría considerarse como una estrategia de duplicación de las funciones: “dar el agua” es algo que pueden hacer las instituciones y/o los actores intermediarios de las bases de los partidos políticos bajo tiempos, lógicas o formas de legitimidad distintas.

Entonces ¿Estamos ante la construcción de la precariedad? ¿Es el agua un nuevo recurso del mercado político? ¿Se estará provocando una demanda que propicie una oferta con un pago diferenciado, económico o político, según los tiempos a convenir? ¿Somos los habitantes de Ecatepec pobres urbanos recibiendo sutiles lecciones de subordinación?  

Es complicado responder a dichas preguntas, lo cierto es que el agua adquiere un diferente significado – económico o político – ahí donde su escasez o su abundancia son evidentes, o es necesaria la espera para recibir el recurso. La identificación y búsqueda del aprovechamiento de las necesidades que provoca el líquido pudieran estar generando otros tipos de relaciones que en próximos escritos pretendo reflexionar.

Hugo Hernández Gamboa. Licenciado en Ciencia Política y Administración Urbana. Maestro en Ciencias Sociales y Humanidades. Doctorante en el programa de Ciencias Sociales con línea de investigación en Sociedad y Territorio en la UAM Xochimilco. 
Twitter: @hugohgamboa

FOTO: SAÚL LÓPEZ /CUARTOSCURO.COM

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