Los líderes del entramado hídrico y los partidos pasajeros en Ecatepec/ En la opinión de Hugo Hernández

Por Hugo Hernández Gamboa

Los conflictos naturales son una problemática que la sociedad resiente cada vez más presentes en el debate de la opinión pública. Por ejemplo, el despojo hídrico cambia los procesos y las relaciones sociales y de poder en los actores involucrados. En el caso de las problemáticas del agua en Ecatepec, las relaciones políticas vinculadas con el manejo del agua se modifican allí donde hay carencia, o donde existe fuerte demanda; y por oposición, donde existe abundancia del recurso.

En otras palabras, “dar poder hídrico” a los ciudadanos de Ecatepec que sufren de escasez significa acceder o dar acceso al recurso. En este contexto, los procesos electorales son tan sólo parte de un “momento” en el cual el uso del agua adquiere un lugar en ese mercado político electoral.

Los conflictos por el agua adquieren diferentes significados. En Ecatepec, las maquinarias partidistas comienzan a operar, como en todo el país.

Por un lado, los líderes de las colonias comienzan a funcionar como sedes locales del gobierno a quien recurrir ante la problemática hídrica. Por otro lado, los partidos políticos se convierten en actores temporales de cada colonia, esquina, etc. Es decir, en actores eventuales que negocian el voto del colectivo con los líderes de la colonia. Sin excepción, los partidos políticos saben, conocen y en algunos casos usan la problemática hídrica para sus fines. El uso del conflicto es una cuestión cotidiana, de momento, no que interese resolverse por estos actores.

Hay que repetirlo, en Ecatepec, la precariedad del agua se usa, se maneja y se negocia; es poder, y es más evidente durante procesos electorales. Pareciera ser que el acceso al agua define o no el sentido de los votos según quien controla el líquido.

A partir de observar en campo en algunas colonias de Ecatepec, el poder de los líderes, que devienen en verdaderos intermediarios, se encuentra sujeto al proceso electoral. La acción política cotidiana reditúa en acumulación de legitimidad .

En suma, no es una coincidencia que apenas iniciado el proceso electoral federal se de en mayor medida la carencia, las disputas, las protestas, la aparición de pipas y los cortes al suministro por la red. Hay material para uso, hay “propuestas novedosas”, hay promesas

Ello permite suponer una relación dialéctica entre un reacomodo de las fuerzas políticas en el momento propio de los procesos electorales, pero sobre todo, una negociación de las problemáticas hídricas cotidianas que devienen en el poder del agua, un poder que se disputa, que se vuelve a veces central en la escena electoral, pero que se olvida cuando los comicios han terminado.

 

Hugo Hernández Gamboa, Licenciado en Ciencia Política y Administración Urbana. Maestro en Ciencias Sociales y Humanidades. Doctorante en el programa de Ciencias Sociales con línea de investigación en Sociedad y Territorio en la UAM- Xochimilco. Twitter: @hugohgamboa

Las opiniones emitidas en esta columna son responsabilidad de quien la escribe y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.

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