Espejo ciudadano: El peor debate en la CDMX/ En la opinión de Osiris Villanueva

​​Por Osiris Villanueva 

Es conocida la frase que un debate no se gana, se pierde; y en este último espectáculo rumbo a la elección para la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México perdieron los siete candidatos y todos los habitantes de la capital.

A Elisa Alanís y a Juan Manuel Jiménez les faltó firmeza para controlar a los candidatos, así como habilidad para obligarlos a contestar las preguntas que les realizaron. La sutileza en su moderación contribuyó a una discusión plana, carente de propuestas y, rumbo al cierre, violenta.

Anoche pudimos observar varios elementos que rompieron el ritmo de los dos debates anteriores y que nos hacen dudar la forma en que tacharemos la boleta el próximo 1 de julio. Paso a paso:

• Claudia Sheinbaum abandonó las propuestas por los ataques hacia Alejandra Barrales. Es el primer encuentro en el que la representante de Morena centra su discurso en evidenciar el ejercicio corrupto de su contrincante ¿será que bajaron sus puntos en las encuestas? Se duda pero, de otra forma no se comprende tal decisión.

Acostumbrados a líneas de acción concretas, cuando menos discursivamente, la noche del miércoles modificó su ruta y optó por replicar la solución general de su líder nacional: cero corrupción. Dejó tras su participación tintes de arrogancia y la promesa de una cruda venganza contra la administración de Mancera “que preparen sus maletas”.

• Mikel Arriola lució mucho menos que en los dos programas anteriores, presentó menos ataques hacia los dos primeros lugares de la competencia e intentó centrarse en propuestas populares y casi imposibles de realizar como traer los juegos olímpicos a la capital, duplicar las ayudas a los adultos mayores y eliminar la verificación vehicular.

• Por su parte Mariana Boy utilizó su última aparición importante en televisión para sentenciar con claridad que el PVEM y el PRI mantienen una eficaz y cruda distancia… claro, sólo en la CDMX.

• El personaje que se mantuvo constante en sus apariciones fue Marco Rascón, quien pese a que tuvo algunos baches con Sheinbaum, se centró en exponer sus propuestas con base en las modificaciones que plantea la Constitución de la Ciudad.

En su mensaje final pidió votar por María de Jesús Patricio “Marichuy” pues en su opinión es la única persona que representa un verdadero cambio.

• Lorena Osornio pasó desapercibida pese a los dos documentos que entregó al Instituto Electoral; uno la fima de un acuerdo con jóvenes del IPN y otro para la renuncia al financiamiento de los partidos políticos.

• La que perdió la cabeza fue Purificación Carpinteyro, si bien estamos acostumbrados a su elevado grado histriónico, lo que mostró anoche ante Sheinbaum fue lamentable, preocupante y desagradable.

Un debate es para discutir, que no pelear, y tal parece, que jamás lo entendió pues rumbo al cierre del evento alzó la voz, tronó dedos e incluso se acercó a la candidata de Juntos Haremos Historia de una forma retadora e inquietante, todo para señalar que no conoce sobre internet.

En unas elecciones marcadas por los más de 100 asesinatos a candidatos, casi 300 feminicidios en los primeros meses de 2018 y los muertos a diario en la capital del país, es impensable y condenable que una candidata se dirija así hacia otra mujer. Olvidó la civilidad y el respeto que debe imperar en las elecciones, olvidó que contribuyó a perpetuar el clima de violencia.

Lamentable debate.

Osiris Villanueva, comunicóloga egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Colaboradora en campañas electorales desde 2008. Trabajó en gobiernos locales de la CDMX. La Comunicación Política y ciudadanía como pilares de la democracia. 

Las opiniones emitidas en esta columna son responsabilidad de quien la escribe y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.

izas

 

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