Violencia muestra el poder que da la impunidad

Enrique Serna

Noticias MX.- El miércoles 26 de agosto de 2015 el mundo se conmocionó con el asesinato en vivo, de Alison Parker y Adam Ward, reportera y camarógrafo, respectivamente, de la WDBJ-TV, una estación afiliada de CBS en Roanoke, Virginia, Estados Unidos; mientras realizaban una entrevista.

Para quienes nos dedicamos al periodismo el acontecimiento provocó enojo, nos preguntamos; ¿por qué el asesino lo hizo?, entre muchas respuestas seguro pensamos que fue porque pensó que podía hacerlo. Luego se suicidó.

La tarde de este viernes, en la "manifestifestación" feminista, como la llamó la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, al hacer pública su alusiva postura a través de su cuenta de Twitter; un compañero fue sorpresivamente agredido por un presunto infiltrado, quién sin importar que realizaba un enlace en vivo para televisión y se encontraba indefenso; de un golpe por la espalda dejó en el suelo al comunicador para huir sin problema.

Ante el asombro general y, de nuevo, el repudio gremial, la pregunta y la respuesta son las mismas. ¿Por qué lo hizo?, porque consideró que podía, además de haber, aparentemente, recibido la instrucción.

El agresor supo que su proceder quedaría con mucha probabilidad, impune, pues ya es lugar común que pese a las pruebas, los delincuentes se libren de cualquier sanción por la manera en que las autoridades integran y procesan las carpetas de investigación. En la pasada administración, señalada ya hasta la mofa, y en lo que va de esta 4T, las autoridades parecen no responder totalmente a la demanda ciudadana y vivir en una realidad aparte, en la que desde luego, hay otros datos.

Así como en otros casos el agresor supo que podría huir con facilidad, y pudo hacerlo salvo por algunas manifestantes que trataron por un momento de impedirlo. Ningún elemento policíaco intentó detenerlo aunque no estaban a muchos metros de distancia, quizá por la muchedumbre no se percataron.

El agresor sabe que de ejecutarse acción contra él, es muy fácil que se cometa un error al integrar la carpeta de investigación, que se vulnere la cadena de custodia, que se viole el debido proceso, entre otras argucias; y vaya que esta 4T ha dado muestras de eso y más.

Nadie se de por sorprendido de que en próximos días se de a conocer que el hombre de complexión delgada y piel morena que agredió al reportero, sea conocido de algún funcionario, líder, militante de un partido o hasta de un policía.

El agresor supo que podía hacerlo porque la autoridad policiaca está cerca del descrédito generalizado, además de estar atados de manos y pies bajo un aparente nuevo enfoque de respeto a la libre manifestación y no represión.

En la recientemente mayoriteada Ley de Seguridad Ciudadana para la Ciudad de México, uno de los principales reclamos de la oposición fue precisamente que no se contemplaron verdaderas mejoras en las condiciones de los uniformados, lo que se logró fue sancionar las agresiones hacia ellos.

El agresor supo que tras el sábado de tequio la mandataria condenaría los hechos, diría que son provocaciones en las que no va a caer pero se abrirán las carpetas y no habrá impunidad, para luego cerrar con que será la Procuradora quien informará sobre el caso.

Quizá no lo sabía en ese momento, pero tal vez el agresor se enteró después de que la autoridad actuó horas más tarde con todo la fuerza de un boletín, donde informó que la Procuraduría iniciaría las investigaciones y que no habría impunidad.

Puede que los resultados de las pesquisas oficiales se den a conocer inmediatamente después de que un canal de televisión, de esos del hampa del periodismo, difunda unos videos extraoficiales que no coincidan con la versión del reportero agredido.

Lo mismo pasa con violadores y feminicidas, lo hacen porque saben que pueden.

Es generalizada la exigencia de que se halle y castigue a los verdaderos violadores y agresores de género; pero ahora esa solicitud incluye también a los victimarios de las y los periodistas agredidos.

Conviene recordar que México es el país que no vive en guerra, donde se asesinan más comunicadores, también es lugar común pero es bueno tenerlo en cuenta especialmente en estos días, competimos con Siria en el primer lugar mundial.

Este mismo viernes, todavía sin superar el trauma de la concentración feministas, que también ocurrió en otras ciudades del país; se dio a conocer el asesinato a golpes de un profesor y comunicador en Oaxaca, aunque la versión oficial dice que falleció a causa de un evento cerebrovascular, según refiere un medio de comunicación.

La víctima era profesor de educación indígena y trabajador de la radio comunitaria; Tu'un ñu savi, 90.1 FM, de Huajuapan.

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